Tipos de feedback

Existen distintos tipos de feedback según su intención, tono y momento. Estos son los principales:

  1. Feedback positivo: Se enfoca en reconocer lo que se ha hecho bien. Refuerza conductas deseadas, motiva y genera confianza.
  2. Feedback constructivo: Señala áreas de mejora con enfoque propositivo, sin juzgar. Su intención es ayudar, no criticar.
  3. Feedback negativo o destructivo: Es aquel que se da sin tacto, sin un objetivo claro o con carga emocional. En vez de ayudar, puede desmotivar o generar conflictos.
  4. Feedback formal: Suele darse en evaluaciones de desempeño, juntas o procesos establecidos.
  5. Feedback informal: Puede darse en el día a día, de manera espontánea, como parte de una cultura organizacional abierta.

Un entorno saludable requiere una combinación de feedback positivo y constructivo, bien aplicado.

¿Cómo dar un buen feedback?

Dar feedback efectivo no solo es cuestión de hablar, sino de saber comunicar con empatía y claridad. Aquí algunas claves:

  • Sé específico y claro: Evita generalidades. Menciona acciones concretas y su impacto.
  • Hazlo a tiempo: No esperes semanas. El feedback inmediato es más efectivo.
  • Enfócate en el comportamiento, no en la persona: Esto evita que se perciba como ataque personal.
  • Hazlo en el contexto adecuado: Privado si es sensible, público si es reconocimiento.
  • Escucha también: El feedback debe ser una conversación, no un monólogo.
  • Propón acciones de mejora: Aporta ideas o alternativas para avanzar.

Una herramienta útil es la fórmula “situación-comportamiento-impacto”, por ejemplo:
“En la junta de ayer (situación), noté que interrumpiste varias veces al equipo (comportamiento), y eso generó molestia entre algunos (impacto). ¿Podemos hablar de cómo mejorar esto?”

Importancia del feedback

El feedback es un motor de cambio. Bien implementado, tiene efectos positivos en todos los niveles:

  • Fomenta el desarrollo profesional
  • Fortalece la confianza y la comunicación
  • Reduce errores y mejora procesos
  • Motiva a los equipos
  • Ayuda a construir una cultura organizacional más transparente y empática

Además, cuando el feedback es parte de la rutina laboral y no solo de los momentos críticos, el ambiente se vuelve más abierto, maduro y enfocado en soluciones.

En resumen…

El feedback es una herramienta poderosa que debe practicarse con intención, respeto y constancia. No se trata de corregir por corregir, sino de construir relaciones y equipos más fuertes, comprometidos con su crecimiento individual y colectivo.

¿Quieres capacitar a tu equipo para dar y recibir feedback de forma efectiva?